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miércoles, 30 de mayo de 2018

ANIMACIÓN MISIONERA EN CENTROS ESCOLARES

Durante la semana del 7 al 11 de mayo de 2018, dos misioneras de las Siervas del Hogar de la Madre- la hermana Sara María y la hermana Ruth- visitaron dos institutos de Alcalá de Henares: el instituto Albéniz y el IES Don Pelayo de los Hueros. Estuvieron dando testimonio misionero a los alumnos de 1º a 4º de la ESO y también a los de 1º y 2º de Bachillerato. Las hermanas hablaron especialmente de la hermana Clare, misionera de las Siervas del Hogar de la Madre, fallecida en el terremoto de Ecuador el 16 de abril de 2016. Su vida impactó a los jóvenes y esperamos que les ayude también a encaminar sus vidas hacia Dios.


martes, 22 de mayo de 2018

MENSAJE DEL PAPA PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2018

“Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos” Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones, 21 de octubre DOMUND 2018


Queridos jóvenes, deseo reflexionar con vosotros sobre la misión que Jesús nos ha confiado. Dirigiéndome a vosotros lo hago también a todos los cristianos que viven en la Iglesia la aventura de su existencia como hijos de Dios. Lo que me impulsa a hablar a todos, dialogando con vosotros, es la certeza de que la fe cristiana permanece siempre joven cuando se abre a la misión que Cristo nos confía. «La misión refuerza la fe», escribía san Juan Pablo II (Carta enc. Redemptoris missio, 2), un Papa que tanto amaba a los jóvenes y que se dedicó mucho a ellos.
El Sínodo que celebraremos en Roma el próximo mes de octubre, mes misionero, nos ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús os quiere decir a los jóvenes y, a través de vosotros, a las comunidades cristianas.
Para leer el mensaje pinchar AQUI

miércoles, 25 de abril de 2018

TESTIMONIO MISIONERO DESDE ECUADOR

"Un gran regalo" es como titula la hermana Paqui el testimonio que nos hace llegar desde Chone (Ecuador)

 En la comunidad de Chone, Ecuador, una de las labores que tenemos encomendadas es llevar la comunión a los enfermos. Yo he pasado unos días por esa comunidad, y el Señor me tenía reservado un “gran regalo”.
El domingo, después de la misa había que ir a llevar la comunión. La hna que debía hacerlo estaba enferma así que se me pidió a mí sustituirla. Ya esto es un regalo, porque a mí es una de las cosas que más me gustan de las que hacemos. Me parece un privilegio poder ser el instrumento a través del cual el Señor llega a un alma, pero cuál no sería mi sorpresa cuando veo que nos dirigimos a casa del Sr Juan. ¿Quién es el Sr. Juan?

Me remonto  4 años atrás. Yo fui destinada a la comunidad de Chone y en esa primera semana nos pidieron preparar para el bautismo a un joven de 25 años que estaba muriendo de sida y pedía bautizarse. El día del bautizo, al salir de la casa, una vecina se asomó a la puerta y nos pidió que pasásemos a visitar también a su suegro que estaba delicado de salud. La visita no fue agradable precisamente. El Sr. Juan nos recibió con mala cara y con palabras que no disimulaban su disgusto por nuestra presencia allí. Era un hombre que había llevado una vida muy mala, especialmente metido en la impureza. Se jactaba de haber tenido 99 mujeres y a sus 85 años y enfermo era ese el tema que ocupaba su mente y conversaciones.

Cuando salimos de la casa teníamos el deseo de no volver más, pero la impresión de que debíamos ir con frecuencia. Nos parecía evidente que era un alma que nos encomendaba el Señor.
Pasó el tiempo y era puntual nuestra visita semanal a esa casa. Durante las primeras semanas se repetía siempre la misma escena y salíamos con la misma sensación, deseos de no volver y certeza de tener que seguir haciéndolo
En una de las visitas, el Sr. Juan comenzó a decirnos obscenidades. Esto ya fue el colmo! Enfadadas le dijimos: “!Basta ya! Nosotras no tenemos por qué aguantar que ud nos diga esas groserías, ahora mismo se calla y comenzamos a rezar!” Él dijo que no quería rezar, así que le contestamos: “Entonces escuche, no responda si no quiere pero cállese mientras nosotras rezamos. Y no vuelva a faltarnos el respeto de esa manera.”

Lo que podría haber sido nuestra última visita, se convirtió en el comienzo del cambio Sr. Juan. Las semanas sucesivas, cuando llegábamos rezábamos el rosario de la Divina Misericordia. El solo escuchaba, hasta que una de las veces, llenas de alegría, nos dimos cuenta de que había comenzado a contestar a las oraciones. ¡Qué alegría!, El Señor comenzaba a penetrar en su corazón.
Si alguna semana faltábamos por alguna circunstancia, cuando volvíamos a su casa nos recibía con gran alegría y preocupado por si estábamos molestas por algo que había hecho.

Fue pasando el tiempo y le propusimos la confesión. Ante una primera negativa, con la insistencia “a tiempo y a destiempo”, finalmente decidió confesarse después de muchísimos, muchísimos años.
A partir de ahí comenzó una catequesis para recibir su primera comunión. El Sr. Sr. Juan, recibió por primera vez al Señor estando yo en España.

Ahora, al mes de llegar aquí, el Señor me hace el regalo de volver a esa casa. Esta vez encuentro al Sr. Juan en cama, “echo un saquito de huesos” sin poder casi responder a las oraciones, pero me doy cuenta de que sigue con atención cada una de las palabras y veo su deseo de recibir al Señor. Me conmovía ver su mirada en el momento de decirle: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” Verdaderamente es el Cordero de Dios, es el mismo Corazón de Dios, tan enamorado de este alma, que no reparó en nada hasta que la ha recuperado.
¡Qué bueno es Dios! ¡Qué bueno es Dios! Solo me viene eso al corazón cuando el Señor me permite ser testigo de su gran misericordia. La misericordia que ha tenido con el Sr. Juan, la misericordia que ha tenido y tiene conmigo, la misericordia que tiene con cada alma.

Que esperanza comprobar como el Señor espera “su momento” con cada uno de nosotros. No podemos dar a nadie por perdido, aunque pensemos que es imposible que el Señor toque ese corazón. Durante el tiempo que esté aquí no podemos desconfiar de la misericordia y del poder del Señor, pero seamos instrumentos de los que Él se pueda servir para llegar a ellas.

Hermana Paqui
Sierva del Hogar de la Madre

lunes, 23 de abril de 2018

ENCUENTRO CON MISIONEROS REGRESADOS

El pasado 18 de abril  tuvimos en la Delegación de Misiones un Encuentro con Misioneros Regresados



D. Arturo, el delegado, la hermana Zdenka, secretaria, y algunos voluntarios , tuvimos el enorme placer de escuchar los testimonios de varios misioneros regresados y que actualmente viven en la diócesis de Alcalá.
Laura y Felicidad, misioneras de Nuestra Señora de África, conocidas como Hermanas Blancas, nos hablaron de su labor en África. Felicidad estuvo 42 años en Congo trabajando en la formación y promoción de la mujer y Laura, durante 20 años en Malawi, también  trabajó con la mujer y en los campos de refugiados.


El P. Benjamín es Javeriano y lleva 26 años como misionero. Ha regresado de Bangladesh hace poco por asuntos familiares pero tiene idea de volver a la misión. Destacó el P. Benjamín la importancia de que los jóvenes tengan experiencias cortas de misión. Los misioneros siempre los acogen con los brazos abiertos y agradecen muchísimo la ayuda que aportan durante el tiempo que están con ellos.


Las hermanas Sara María y Ruth, Siervas del Hogar de la Madre, nos contaron su experiencia de varios años en diferentes lugares de Ecuador. Su labor allí se desarrolla principalmente en el campo de la enseñanza, apoyo en parroquias y con grupos de jóvenes.


 El P. Francisco, que fue delegado de Misiones en Alcalá, nos habló con gran entusiasmo de su vida misionera en Venezuela, Tánger, Alto de Bolivia, Perú y Cuba.


Escuchando a estos misioneros hablar de la alegría de la misión, aún sabiendo de las dificultades por las que atraviesan, nos damos cuenta de la grandeza de estas personas elegidas por el Señor para cuidar de sus criaturas más débiles y desfavorecidas
Oremos por los misioneros y los frutos de su misión