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viernes, 16 de octubre de 2015

AYUDA A LOS MISIONEROS CON TU DONATIVO


Colabora con un donativo para el Domund muchos pocos hacen mucho y los misioneros necesitan tu ayuda por pequeña que sea.


Los donativos para misiones recogidos en todo el mundo, también en los países de misión, el día de la Jornada Mundial de las Misiones forman un Fondo Universal de Solidaridad. El dinero se distribuye equitativamente entre los 1103 Territorios de Misión.

¿Cómo hacer un donativo para DOMUND?

  • Puedes entregar un donativo en tu parroquia o directamente en la Delegación de Misiones de tu diócesis.
  • Puedes efectuar un ingreso en las siguientes cuentas bancarias de las Obras Misionales Pontificias:
BANCO POPULAR: ES25 0075 0204 9506 0006 0866
BANCO SANTANDER: ES32 0049 5117 2821 1009 4950
BBVA: ES30 0182 1364 3800 1670 0008
BANKIA: ES74 2038 1027 5860 0075 5830
LA CAIXA: ES19 2100 5731 7902 0008 7079


También se puede colaborar con el DOMUND:

  • Con una aportación económica fija
Puedes colaborar con una aportación fija con la periodicidad e importe que desees. Consciente de que las necesidades en las misiones son muchas, con una domiciliación bancaria estarás cerca de los misioneros durante todo el año.

  • Con tu testamento o legado.
Las herencias y legados a favor de las misiones son uno de los principales cauces de apoyo a la labor de los misioneros y de las misiones. Desde 1922, fecha en que las Obras Misionales recibieron su carácter pontificio, decenas de católicos españoles han querido que su última voluntad tuviera un carácter misionero, dejando sus bienes a este fin.

  • Con la Tarjeta Visa Domund:
Contratando la Visa Domund tendrá la satisfacción de ayudar a los misioneros cada vez que la utilice; un simple gesto que puede ser de gran ayuda para muchos. Puedes descargar toda la información y contratar la Visa Domund en: http://www.omp.es/OMP/visadomund/visadomund.htm




martes, 6 de octubre de 2015

INTENCIÓN MISIONERA DEL PAPA OCTUBRE 2015


OMPRESS-ROMA (1-10-15) “Para que con espíritu misionero, las comunidades cristianas del continente asiático anuncien el Evangelio a todos aquellos que aún lo esperan”, es la intención misionera o por la evangelización que propone para el mes de octubre, el mes misionero, el Papa Francisco.

Anunciar el Evangelio en Asia es lo que pedía el Papa al pueblo filipino en su visita del pasado enero. En la misa en el Rizal Park les decía que tenían que ser “misioneros de Asia”: “El Apóstol nos dice que gracias a la elección de Dios hemos sido abundantemente bendecidos. Dios «nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos» (Ef 1, 3). Estas palabras tienen una resonancia especial en Filipinas, ya que es el principal país católico de Asia; esto ya es un don especial de Dios, una especial bendición. Pero es también una vocación. Los filipinos están llamados a ser grandes misioneros de la fe en Asia”.

“Dios nos ha escogido y bendecido con un propósito”, añadía el Papa siguiendo con su comentario a la carta a los Efesios”, «para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia» (Ef 1,4). Nos eligió a cada uno de nosotros para ser testigos de su verdad y su justicia en este mundo. Creó el mundo como un hermoso jardín y nos pidió que cuidáramos de él. Pero, con el pecado, el hombre desfiguró aquella belleza natural; destruyó también la unidad y la belleza de nuestra familia humana, dando lugar a estructuras sociales que perpetúan la pobreza, la falta de educación y la corrupción”.

Y concluía: “Que conceda a todo el amado pueblo de este país que trabaje unido, protegiéndose unos a otros, comenzando por vuestras familias y comunidades, para construir un mundo de justicia, integridad y paz. Que el Santo Niño siga bendiciendo a Filipinas y sostenga a los cristianos de esta gran nación en su vocación a ser testigos y misioneros de la alegría del Evangelio, en Asia y en el mundo entero”.

Foto cedida por Mons Enrique Figaredo, misionero en Camboya

viernes, 2 de octubre de 2015

CAMPEONES DE LA MISERICORDIA

Misioneros de la misericordia. En el ADN de los misioneros, no podía ser de otro modo, está escrito el dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir a los enfermos, visitar a los presos o enterrar a los muertos... Son los “Misioneros de la misericordia”.


Con la crisis de los refugiados poniendo en evidencia las vergüenzas de la que se suponía acogedora Europa, se nos presenta el DOMUND de este año, que se celebra el día 18 de  octubre. Y lo hace con un lema en torno a dos palabras inseparables: “Misioneros de la misericordia”. Dos términos que resulta imposible concebir por separado, porque no hay misión sin misericordia ni misionero que pretenda serlo sin que la ponga en práctica en su labor de anunciar y dar testimonio del mensaje de justicia, libertad y amor de Jesús. Dos palabras, además, que, sin saber de la actualidad que les esperaba cuando viesen la luz, tanto bien harían para aliviar la mayoría de los males, por no decir todos, que padece la humanidad y, por supuesto, también el de la amarga realidad que hoy padecen en el Viejo Continente quienes huyen y arriesgan la vida con la única intención de salvarla.

No es extraño que el papa Francisco, como si del mismísimo mundo soñado por Martin Luther King se tratara, se sienta necesitado de exclamar: “¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!”. Y lo pide como un clamor, porque es consciente de que en nuestras sociedades secularizadas no solo se quiere prescindir de Cristo, sino también de su mensaje, hasta de esa parte de humanismo cristiano que inspiró la Declaración de los Derechos Humanos.

Como ha denunciado el Santo Padre, cada vez más gente cae “en la terrible trampa de pensar que la vida depende del dinero, y que ante él todo lo demás se vuelve carente de valor y dignidad”; cada vez caemos más “en la indiferencia que humilla”, “en el cinismo que destruye”. La violencia, la persecución, los abusos, la injusticia... se viven con una habitualidad que nos anestesia. La conciencia de nuestras sociedades se revuelve con menos frecuencia cuando observa cómo se obliga a retroceder a quienes huyen en condiciones inhumanas y buscan un futuro mejor, o cuando se muere por hambre o enfermedad lejos de nuestras fronteras; y, por no percibir, ya no vemos ni la violencia ni el pecado que reside en esa brecha que se incrementa como un abismo entre “quien desperdicia lo superfluo y quien carece de lo necesario”.


Ante esta realidad, la figura de esas personas de talla excepcional que son nuestros misioneros y misioneras se impone y se hace más necesaria que nunca, porque ellos y ellas son auténticos campeones de la misericordia, como lo ha querido hacer saber a todo el mundo nuestro DOMUND. Estos hombres y mujeres lo han dejado todo para dar testimonio de cómo Dios ama gratuitamente, sin pedir nada a cambio. Ellos no solo tienen los ojos bien abiertos ante las miserias del mundo; además prestan sus voces para que la denuncia suene como un clamor en medio de la indiferencia de los pueblos enriquecidos. No solo curan las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad; también se ponen de rodillas para servirles y ayudarles a ponerse en pie. En su ADN, no podía ser de otro modo, está escrito el dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir a los enfermos, visitar a los presos o enterrar a los muertos... Son los “Misioneros de la misericordia”.


Alfonso Blas
Director de la Revista Misioneros

martes, 29 de septiembre de 2015

DOMUND 2015

18 de octubre Jornada Mundial de las Misiones, en España conocida como Domund se celebra con el lema  "Misioneros de la misericordia"


Se acerca la fecha del 50 aniversario de la aprobación del decreto Ad gentes por la práctica totalidad de los Padres conciliares el 7 de diciembre de 1965. Al referirse a las Obras Misionales Pontificias, dejaron constancia de que, en la Iglesia, “estas Obras deben ocupar el primer lugar, ya que son los medios de infundir en los católicos, desde la infancia, el sentido verdaderamente universal y misionero, y de recoger eficazmente los subsidios para bien de todas las misiones, según las necesidades de cada una” (AG 38). Su prioridad deriva de que son uno de sus principales instrumentos para educar al Pueblo de Dios en el auténtico espíritu misionero universal, para promover las vocaciones misioneras y para desarrollar de manera permanente la caridad en su doble dimensión, espiritual y material.

Desde que Pío XI las instituyó como Pontificias, el 3 de mayo de 1922, estas Obras no han hecho otra cosa. Por un lado, infundir en los fieles, desde la más tierna edad, este espíritu misionero, para salir al paso del otro, e invitarle al encuentro con la bondad y la ternura de Dios (cf. Francisco, Misericordiae vultus [MV], 5), teniendo en cuenta todas sus condiciones, sus debilidades, sus necesidades (cf. MV 4). Como siempre, también ahora esta tarea sigue siendo el mayor desafío para la Iglesia. Por otro, invitar a aquellas personas que se encuentran alejadas de Dios a acercarse a Él con confianza, porque en Él todo habla de misericordia (cf. MV 8, 19 y 22). También, fomentar en los fieles el compromiso del amor con los más necesitados, llevando a la práctica las exigencias de las obras de misericordia (cf. MV 15), lo que implica salir al encuentro de aquellos hermanos y hermanas que viven sin la fuerza, la luz y el consuelo de Jesucristo, sin una comunidad de fe que los acoja, sin un horizonte de sentido y de vida (cf. Evangelii gaudium [EG], 49). Y, finalmente, atender, con criterios de ecuanimidad, las necesidades de las Iglesias jóvenes y a las comunidades cristianas que carecen de lo necesario para vivir con dignidad. Para ello funciona, en el seno de cada una de las Obras, el Fondo Universal de Solidaridad, que hace visible la  solicitud entre todas las Iglesias, a modo de “vasos comunicantes”.

Sin embargo, la más elocuente y significativa cooperación entre las Iglesias es la protagonizada por los misioneros y misioneras, que viven la experiencia de salir de su tierra para ir a otras fronteras. Ellos son los testigos privilegiados de la misericordia divina que, en la Iglesia “en salida”, saben adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos e ir a los cruces de los caminos para mostrarles a Dios (cf. EG 24). Los misioneros hicieron de la misericordia su opción de vida (cf. MV 24), al abrir su corazón a cuantos viven, alejados de la fe, en las periferias geográficas y existenciales, dramáticamente creadas por el mundo moderno (MV 15). Allí su misión no es otra que la de acompañar con misericordia y paciencia el crecimiento integral de las personas, compartiendo con ellas, día a día, el recorrido de su existencia y la consolidación de las comunidades cristianas nacientes.

Por todo ello, la celebración del DOMUND tiene un sentido de gratitud, por el don de la fe recibida, y de compromiso para compartir con otros lo que gratuitamente se ha recibido. De esta manera, el bautizado se transforma en “misionero de la misericordia”.


Anastasio Gil, Director de OMP 
Tribuna misionera en la Revista Misioneros Tercer Milenio

lunes, 7 de septiembre de 2015

MISIONEROS ESPAÑOLES, UNA GRAN FAMILIA

Los 13.000 misioneros españoles que hay actualmente son enviados por unas 370 instituciones religiosas. 


De los 13.000 misioneros un 49,01% son religiosas, un 34,7% son sacerdotes y un 6,94% religiosos. Desde el año 2012 se aprecia que cada vez hay más laicos misioneros, muchos de ellos son familias y actualmente representan un 8,30% del total. 

Nuestros misioneros están en más de 140 países. El continente con más misioneros españoles es América, que cuenta con un 69,95%, seguido de África con un 12,64%, Asia con un 6,07% y Oceanía un 0,36%.

Distribución por continentes:

Los países con más misioneros en América son:
·        Perú, con 969 misioneros (13.63%)
·        Venezuela, con 968 misioneros (13.61%)
·        Argentina, con 666 misioneros (9.37%)
Los países con más misioneros en África son:
·        República Democrática del Congo, con 191 misioneros (13.72%)
·        Guinea Ecuatorial, con 130 misioneros (9.34%)
·        Mozambique, con 125 misioneros (8.98%)
·        Camerún, con 121 misioneros (8.69%)
Los países con más misioneros en Asia son:
·        Japón, con 156 misioneros (25%)
·        Filipinas, con 119 misioneros (19.07%)
·        India, con 116 misioneros (18.59%)
Los países de Europa del Este con más misioneros son:
·        Rusia, con 19 misioneros (2,12%)
·        Ucrania, con 11 misioneros (1.11%)
·        Rumanía, con 10 misioneros (1,10%)
En Oceanía, la mayor parte de misioneros están en:
·      Australia, con 19 misioneros (76%)
·      Papúa Nueva Guinea, con 3 misioneros (12%)