D. César Gil fue de los primeros sacerdotes ordenados tras la restauración de la Diócesis de Alcalá. Fue en la Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor, en el año 1992. Junto a él se ordenó D. Pablo Seco. Ambos experimentaban la vocación a la misión ad gentes, pero, tan recién fundada la Diócesis, tuvieron que esperar hasta poder llegar a realizar su llamada. A D. Pablo el Señor le llevó al Japón. A D. César a Bolivia, a la Diócesis de El Alto, como sacerdote fidei donum. Ahí ha estado, en distintos periodos, durante diez años.
Poco antes de la Navidad nos avisó de que había sido operado
de apendicitis. Le escribimos interesándonos. Su respuesta, llena de fe, nos conmovió:
Muchas gracias.
Te agradezco tus
palabras de fe.
Me hacen bien.
Tenga el Señor piedad
de mí y permita como me decía desde joven el padre Mateo Camarma (al darme, con
paciencia, renovadamente la absolución) «el bien que hagas, el mal que tengas
que padecer... sirva como remedio de tus pecados...».
Gracias.
Me sigo encomendando a
sus oraciones.
Un abrazo.
En vísperas de la Navidad, 23 de diciembre de 2022, nos envió
una foto-felicitación de Navidad, y nos escribió otro precioso mensaje:
En una pequeña capilla
que se llama «Templo Católico San Mateo» seguimos reuniéndonos y con la ayuda
de unas voluntarias impulsamos un apoyo a niños... Creo que es una bendición
poder hablar del Niño Jesús a los mismos niños que son especialmente amados de
Aquél que bendijo a los niños abrazándolos e imponiéndoles las manos (Mc
10,16).
Vivir la Navidad es
acercarse a los pequeños, acercarnos al Pequeño del pesebre, agacharse, hacerse
uno también pequeño y de la mano de María ser hijo pequeño de Dios.
Con mi agradecimiento
y mis mejores deseos: ¡Feliz Navidad 2022 y bendito año nuevo 2023 para todos
en la Delegación y en la Diócesis!
Rezamos por el P. César, por su salud física y espiritual, por las almas que le han sido encomendadas. Y le damos gracias por su testimonio de fe y de entrega. Estamos deseando que venga a visitarnos para escuchar su testimonio de viva voz.
¡Que el Señor le bendiga P. César!